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Había una vez, un señor llamado Arquímedes que vivió hace muchos años en Siracusa, perteneciente a la antigua Grecia. Arquímedes era una persona apacible y sonriente, se deleitaba con las matemáticas, sobre todo con la geometría, y como ingeniero no lo hacía nada mal, realizaba demostraciones públicas con los aparatos que construía, los cuales eran capaces de mover grandes barcos de madera, ayudados solo de un brazo y una cuerda.
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A veces, enemigos asediaban su ciudad y él inventaba máquinas para defenderla, éstas máquinas lanzaban grandes piedras y troncos haciendo que los soldados rompieran la formación y huyeran, o levantaban los barcos del agua, para luego soltarlos súbitamente contra rocas o paredes; además construyó espejos que reflejaban la luz del sol, para fastidiar o incendiar los barcos que querían atacar la ciudad. Y algunos como Plutarco hasta llegaron a escribir “que si le dieran otra tierra la movería con la ayuda de la nuestra”.
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Arquímedes debió estudiar mucho el comportamiento de los objetos cuando se sometían a diferentes fuerzas, por ejemplo, ¿cómo funcionaba una balanza? era una de las preguntas que le inquietaba, luego de estudiar su funcionamiento pudo conocer algunas leyes mínimas para poder realizar artefactos mucho mas sofisticados, los cuales no requerían utilizar la fuerza de muchos hombres; pero también era uno hombre desconfiado, porque la balanza le servia, por ejemplo, para verificar la honestidad de un carnicero, ¿como estar seguro de que el carnicero le entregaba la cantidad de carne que el pagaba?, con la balanza!.
La balanza que utilizaba era una varilla (o palo de madera) que tenía el punto equilibrio en casi el centro de la misma, la suspendía en dicho centro y dejaba que quedara paralela a la horizontal, luego jugaba agregando diferentes pesos a diferentes distancias para tratar de encontrar el equilibrio, es decir la posición inicial de la que había partido.
Arquímedes fue un hombre fantástico, aun utilizamos en muchas maquinas las enseñanzas que nos dejo, una vez cuando se encontraba realizando unos dibujos de geometría en su casa, llego un soldado ordenándole que lo siguiera, el no quiso hasta terminar la demostración que estaba realizando, con lo que el soldado enfado desenfundo su espada y lo mato.
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